El reto
Un mensaje solo funciona si se siente hecho para ti.
Las campañas de San Valentín suelen apoyarse en formatos conocidos. Mensajes pre-escritos, variaciones pequeñas, resultados predecibles.
Pero cuando alguien escribe a una persona que le importa, no busca plantillas. Quiere algo personal, aunque no sepa cómo decirlo. A la vez, la escala importa: un único mensaje tiene que funcionar para miles de personas sin volverse genérico.












