El reto
Millones miran Eurovisión juntos. Cada uno solo, frente a su pantalla.
Verlo en grupo es un ritual social. La gente se reúne para opinar, celebrar y debatir en directo. AvroTros no tenía una herramienta que canalizara esa participación, que les dejara votar, puntuar y conectar a la vez.
El hueco: la energía social pasaba al margen del programa, no dentro.












